Petro insiste en sembrar dudas sobre el proceso electoral: menciona tarjetones, software y Thomas Greg

El debate electoral en Colombia comienza a calentarse antes de tiempo.
El gobierno del presidente Gustavo Petro ha insistido en poner en duda distintos componentes del proceso electoral, mencionando desde posibles irregularidades en los tarjetones hasta cuestionamientos sobre el software de escrutinio, la contratación con Thomas Greg & Sons e incluso el uso de “lapiceros” durante la jornada de votación.
Las declaraciones, que no han estado acompañadas de pruebas concretas, han encendido alarmas en varios sectores políticos que advierten sobre el riesgo de sembrar desconfianza anticipada en el sistema democrático.
Los cuestionamientos sobre tarjetones, software y “lapiceros”
En intervenciones públicas y mensajes difundidos en redes sociales, el mandatario ha hecho referencia a supuestas vulnerabilidades en los tarjetones electorales, al funcionamiento del software de conteo y a detalles logísticos como los instrumentos utilizados para marcar el voto.
Aunque no ha presentado evidencia técnica que respalde irregularidades específicas, el discurso ha girado en torno a la necesidad de garantizar transparencia absoluta y evitar cualquier margen de manipulación.
En el trasfondo está la preocupación por la cadena de custodia del voto y la seguridad digital del sistema de escrutinio, temas que históricamente han generado debate en distintos procesos electorales.
Sin embargo, para sus críticos, el problema no es abrir el debate, sino hacerlo sin sustento verificable.
El foco en Thomas Greg y el sistema electoral
Uno de los puntos más sensibles ha sido la mención reiterada a Thomas Greg & Sons, empresa que ha participado durante años en la logística electoral en Colombia.
La compañía ha estado en el centro de controversias contractuales previas, aunque hasta el momento no existen fallos judiciales que establezcan irregularidades en el conteo de votos asociados a su gestión.
La insistencia en vincular su nombre al debate electoral revive discusiones sobre la necesidad de modernizar el sistema, fortalecer auditorías tecnológicas y ampliar la supervisión de los procesos informáticos.
El tema del software electoral también ha sido objeto de escrutinio en distintos ciclos electorales, particularmente en lo relacionado con la transmisión de datos y el preconteo.
Reacciones políticas y temor a narrativa de fraude
Las declaraciones del presidente han generado preocupación en sectores de oposición e incluso en algunos actores independientes.
Dirigentes políticos advierten que instalar la idea de un posible fraude sin pruebas puede deteriorar la confianza ciudadana en las elecciones de 2026.
El temor es que se esté construyendo, desde ya, una narrativa preventiva que cuestione los resultados antes de que se produzcan.
Para varios analistas, este tipo de mensajes puede tener efectos profundos: erosionar la legitimidad institucional, aumentar la polarización y debilitar la credibilidad del árbitro electoral.
El impacto institucional y el debate sobre garantías electorales
El sistema electoral colombiano ha sido objeto de reformas y ajustes tras episodios polémicos en elecciones pasadas.
Las discusiones sobre auditorías al software, revisión de contratos y fortalecimiento de la transparencia no son nuevas.
Lo que cambia ahora es el tono y el momento.
Con el calendario electoral avanzando hacia 2026, cualquier señal de desconfianza proveniente desde la Casa de Nariño tiene un peso político significativo.
Más allá de las posturas partidistas, el desafío será preservar la confianza en las reglas del juego democrático.
Porque en un sistema electoral, la percepción es casi tan importante como el procedimiento.
Y cuando se siembran dudas sin pruebas concluyentes, el costo institucional puede ser alto.


