La ganadería de Córdoba ante un cruce de riesgos: la amenaza de cerrar las exportaciones en medio de una crisis climática

La ganadería ha sido durante décadas una columna vertebral de la economía cordobesa. Nuestro departamento es reconocido por su producción bovina, con un hato que tradicionalmente representa una parte muy significativa del inventario ganadero en la región y del país.
Esta importancia productiva también se refleja, en aportes al comercio exterior. A nivel nacional, las exportaciones del sector ganadero colombiano (que incluyen carne, lácteos y bovinos en pie), superaron los USD 216 millones en los primeros seis meses de 2025, un récord en años recientes y un indicativo del impulso que tiene el sector en distintos mercados internacionales.
Sin embargo, el reciente desastre de inundaciones que ha azotado el departamento, dejando a más del 80% del territorio productivo afectado para la ceba de ganados y a decenas de miles de familias damnificadas, ha sumado un componente crítico de vulnerabilidad.
La emergencia ha causado pérdidas millonarias, más de 450.000 bovinos afectados y el 12,6 % de contracción estimada en la economía regional, con impactos productivos que se cuentan en miles de millones de pesos. Además, se reportan más de 300.000 hectáreas de pasto bajo el agua y miles de fincas ganaderas comprometidas. Este golpe no afecta únicamente a los productores, sino a toda la cadena de valor ligada a la ganadería: empleos rurales, comercio de insumos, transporte, servicios veterinarios, frigoríficos y mercados locales de carne.
Veamos un poco alrededor la experiencia de Argentina.
La historia reciente de Argentina brinda una lección inquietante sobre este tema. En 2006, el Gobierno argentino impuso restricciones temporales a las exportaciones de carne vacuna con el objetivo de contener precios internos. Más allá de su intención, la medida terminó provocando una caída abrupta en las ventas externas, la pérdida de mercados internacionales, la reducción del hato ganadero, cierre de frigoríficos y una cadena de efectos colaterales con impacto directo en el empleo y la productividad. Así, lo que en teoría debía mejorar la disponibilidad doméstica, terminó debilitando todo el sector productivo y exportador.
Esa experiencia no es un dato histórico aislado; es una advertencia práctica de como intervenir mercados en momentos de crisis puede profundizar la fragilidad de un sector ya sometido a tensiones climáticas y económicas.
En este sentido, es necesario desmontar una percepción frecuente: que las exportaciones son las responsables directas del costo de la carne en el mercado interno. La evidencia reciente muestra que durante los años 2023 y 2024 se registró una disminución significativa en las exportaciones de carne y ganado en pie; sin embargo, el precio del ganado gordo en Colombia se mantuvo estable e incluso con tendencia al alza. Esto demuestra que el valor de la carne responde a múltiples factores, como la cadena de valor, costos de producción, condiciones climáticas, oferta disponible y la dinámica interna del mercado, y no exclusivamente al comportamiento exportador.
¿Por qué Córdoba no puede permitirse cerrar las exportaciones: Exportaciones como motor de recuperación económica
En momentos en que la producción local ha sido devastada por inundaciones, los ingresos por exportaciones, ya sea de carne, bovinos en pie o productos derivados, representan una fuente clave para el sostenimiento de actividades productivas, inversión y plazas de trabajo. Mantener mercados abiertos permite a los productores afectados obtener liquidez, sostener operaciones y planificar la recuperación.
Generación de empleo y dinamización rural
La ganadería no es solo producción agrícola; es empleo rural y tejido social. Según datos sectoriales, la cadena ganadera es uno de los principales generadores de empleo en el campo colombiano. Limitar exportaciones, como observó Argentina, tiende a contraer la actividad productiva y afectar empleos directos e indirectos.
Cadenas agroindustriales y comercio exterior
Los mercados internacionales ofrecen oportunidades premium y contratos a largo plazo que dan estabilidad de precios y volumen. La conectividad con compradores extranjeros es especialmente importante en un contexto de recuperación tras un desastre, cuando la demanda interna puede ser insuficiente para absorber excedentes productivos o compensar pérdidas.
Resiliencia frente a shocks climáticos
La apertura de mercados fomenta diversificación y adaptación: exportar significa competir globalmente, mejorar estándares de calidad, consolidar certificaciones sanitarias y atraer inversión. Todo esto, fortalece la resiliencia frente a eventos climáticos extremos, cuya frecuencia e intensidad como las inundaciones actuales será creciente.
Exportaciones abiertas, oportunidades reales
El cierre de exportaciones puede parecer una medida protectora a corto plazo, pero la evidencia histórica y económica indica que, en sectores como el ganadero, especialmente en regiones fuertemente afectadas por crisis climáticas, restringir el acceso a mercados externos solo profundiza las vulnerabilidades. Córdoba necesita instrumentos de política que fortalezcan la recuperación de sus regiones productivas golpeadas por las inundaciones, no barreras que limiten su capacidad de competir y recuperarse.
Quizá el debate debe orientarse en otra dirección: ¿cómo aprovechar las divisas y los impuestos que genera esta cadena de valor para destinarlos a la reactivación del campo cordobés y al fortalecimiento de su infraestructura productiva?


