El nuevo gigante de las telecomunicaciones: Millicom toma el control de Movistar para desafiar el dominio de Claro

Con una inversión de 214,4 millones de dólares por la participación de Telefónica, la matriz de Tigo consolida el segundo operador más grande del país. La medida reconfigura el mercado y genera expectativas sobre el futuro de las tarifas y la calidad del servicio.
El sector de las telecomunicaciones en Colombia acaba de experimentar uno de los movimientos corporativos más significativos de la última década. La multinacional Millicom, matriz operativa de Tigo, ha cerrado formalmente la compra del 67,5 % de las acciones de Movistar Colombia, participación que pertenecía a la española Telefónica. Esta transacción, valorada en 214,4 millones de dólares, materializa la creación de un operador a gran escala diseñado para competir directamente con Claro, empresa que actualmente concentra cerca del 45 % de los ingresos del sector.
La operación, que recibió el aval condicionado de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) en noviembre del año pasado, dejará al nuevo conglomerado con una cuota de mercado cercana al 40 %. Además, Millicom se prepara para una segunda fase prevista para abril de 2026, donde buscará adquirir el 32,5 % restante de las acciones que actualmente están en manos del Estado colombiano.
¿Qué pasará con los usuarios actuales?
Una de las principales preocupaciones de los consumidores gira en torno a la continuidad de sus servicios. Tanto Millicom como las autoridades regulatorias han aclarado que, en el corto plazo, Tigo y Movistar continuarán operando como marcas independientes.
Esto significa que los clientes actuales no experimentarán modificaciones inmediatas en sus contratos, tarifas, nombres de planes o canales de atención. La prestación de los servicios de telefonía móvil, internet residencial y televisión seguirá a cargo de la empresa con la cual cada usuario firmó su acuerdo original.
No obstante, la proyección a mediano plazo contempla beneficios estructurales derivados de la unificación de la infraestructura tecnológica. Según la SIC y los voceros de la compañía, la integración permitirá consolidar una red más robusta, lo que se traducirá en menos caídas del sistema, mayor estabilidad de la señal y una aceleración en el despliegue de tecnologías avanzadas como la fibra óptica y las redes 5G a nivel nacional.
El impacto en el mercado y la reconfiguración de la competencia
Desde la perspectiva empresarial y macroeconómica, la fusión altera radicalmente el tablero de juego. La sumatoria de las infraestructuras de Tigo y Movistar otorga al nuevo actor la capacidad de arrebatarle el liderazgo regional a Claro en al menos cinco departamentos del país, incluyendo territorios estratégicos de la región cafetera y la costa.
Sin embargo, este movimiento no ha estado exento de controversias regulatorias. Competidores directos como WOM han advertido que la consolidación de Tigo y Movistar podría reconfigurar el mercado colombiano hacia un esquema de alta concentración. Bajo este escenario, Claro y el nuevo operador agruparían más del 90 % de la participación nacional, reduciendo el margen de maniobra para los actores más pequeños.
Para mitigar estos riesgos de mercado, la Superintendencia de Industria y Comercio impuso condicionamientos estrictos a la fusión. Entre las medidas obligatorias se encuentran descuentos tarifarios de hasta el 46 % en servicios mayoristas, permitiendo que operadores móviles virtuales y competidores de menor tamaño puedan utilizar las redes de la nueva compañía, garantizando así la pluralidad de opciones y evitando monopolios de infraestructura.


